Los tamalitos de Balbuena, el oasis de sazón en la CDMX

Desde hace más de 20 años, doña Hilda coloca todas las mañanas su puesto de tamales en el retorno 24 de Fray Servando Teresa de Mier; mucha gente se detiene a probarlos mientras transita por la calle a pie o en coche, otros ya saben su horario y acuden constantemente por su tamal.

Doña Hilda nos abrió no sólo las puertas de su cocina, sino las puertas de su casa donde todos los días elabora tamales -a veces miles-, con un sazón que sabe a amor.

Desde las 5 o 6 de la mañana la producción comienza, todos los días dona Hilda junto con su equipo de trabajo realizan más de 20 guisos para el relleno de los tamales; lavan, cortan y fríen cebolla, carne, verdura, licúan los chiles y tomates, vierten un toque de sazón en cada cazuela y al fuego se cocina la venta de hoy. Mientras en otras parrillas el aroma a guayaba, canela o cajeta se escapa por las ollas anunciando que el atole ya está casi listo.

Todos portan su playera amarilla con el nombre “Los tamalitos de Balbuena” y con gran agilidad envuelven los tamales en hojas de maíz y de plátano. La constancia es muy importante para ellos y es una de las razones principales para tener cada día a cientos de clientes, a las 8 de la mañana en punto el puesto está montado, los tamales calientitos en la olla esperan su turno de salida. Todos los días desde hace 26 años los clientes son atendidos con la misma amabilidad y los tamales realizados con el mismo amor.

La primera vez que salí la gente me preguntaba ‘¿qué es lo que usted vende?’, cuando les decía de qué estaban hechos mis tamales se sorprendían y me decían ‘¡señora, pero si esos nadie los vende!’, pero a la gente le fue gustando mi sazón, ahora ya tengo 50 sabores diferentes”.

Y es que la variedad incluye los clásicos de pollo con salsa verde, mole y rajas, pero además ofrece otras variedades como el de verdolagas en salsa roja con costillas de puerco, de quelites, cochinita pibil, choconatilla, flan horneado y los que han causado sensación últimamente, los tamales de Gansito y Carlos V.

“Ya llevo elaborándolos desde hace 12 años, pero ahora con las redes sociales, se dio a conocer muy rápido, en Facebook pasamos de 30 seguidores a 18 mil. Estos dos sabores los debo tener todos los días porque muchos vienen por esos”.

Desde el comienzo las oportunidades se han cruzado por la vida de doña Hilda, ella las ha sabido aprovechar:

yo no me dedicaba a nada de cocina pero me gustaba cocinar mucho, veía programas para preparar recetas y las hacía, un día una amiga me pidió que le preparara unos tamales de verdura, le hice los llamados Xóchitl que llevan flor de calabaza, calabacitas, elote y queso manchego, ese tamal a mi amiga le encantó, me sugirió que vendiera de esos tamales y se me hizo buena idea, así que me puse a investigar cómo se hacían (de la forma tradicional), acudí a varias tamalerías a probar sabores (en toda la república hay infinidad de ellos) y con algunas modificaciones de sazón me puse a hacerlos y a venderlos”.

En poco tiempo los tamalitos pasaron de ser un puesto en Balbuena y se extendieron rápidamente a siete puntos de venta, pero la producción era muy, muy grande y no podía atender a todos como tanto le gusta, así que decidió mejor quedarse solo con el de Balbuena.

“Me gusta complacer a mis clientes, es mi mayor satisfacción”; esto quedará claro cuando los pruebes, pues la calidad de sus productos, la cantidad de relleno (es más que la masa) y el gran sazón se nota a primera prueba.

Ven de lunes a domingo de 8:00 a 12:00 y por las tardes, sólo los encuentras de miércoles a sábado en un horario de 18:00 a 22:00 horas.

Dirección: Retorno 24 de Fray Servando Teresa de Mier #8, colonia Jardín Balbuena, a unas cuadras de Circuito Interior.

Facebook: Los Tamalitos de Balbuena

csz

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Cuando se trata de comer me gusta más en compañía, cuando se trata de leer es mejor a solas.

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