El Moro: un clásico azucarado en el corazón de la ciudad

Los churros más famosos desde 1935

Para conocer la historia de la famosa churrería El Moro debemos viajar a España y aterrizar en 1931, año en que Francisco Iriarte salió de ese país europeo buscando una nueva oportunidad de vida y que terminó transformándose en uno de los sitios con mayor tradición y relevancia del Centro Histórico.

Pero los churros no fueron la primera apuesta del señor Iriarte; él llegó a México y se dedicó al arte de la panadería por cuatro años, hasta que en 1935 el pan le dejó su lugar a esa rica masa en forma alargada cubierta con azúcar.

Ese sería sólo el inicio de El Moro, la famosa churrería y chocolatería ubicada actualmente en el Eje Central Lázaro Cárdenas, cerca de la estación San Juan de Letrán.

Y decimos actualmente porque Francisco Iriarte antes de vender los churros en el número 42 de esta transitada vialidad, lo hizo en un carrito con el que recorrió la zona centro hasta que su producto se hizo conocido y mucho más demandado.

Entonces abrió sus puertas ese local que conoces muy bien, que está a unos pasos del metro y que al pasar frente a él, puedes observar cómo sale la masa de una máquina y cae paciente al agua y mantequilla hirviendo juntas, y cómo poco a poco su color cambia, se transforma en un espiral lleno de sabor que después es vestido con azúcar para finalmente, convertirse en eso que tan deliciosamente llamamos churro.

Este azucarado alimento se acompaña muy bien con un rico chocolate y en El Moro hay para todos los gustos: está el Español, espeso y dulce; el Francés, todo un clásico espumoso; el Mexicano, ligero y con un toque de vainilla; el Especial, semiamargo y con algo de canela; el Suizo, coronado con crema chantilly; el Light, sin azúcar para la dieta, y el Del Día, que tiene una gama de sabores como naranja y menta.

Pero si lo que necesitas es un consuelo, en esta tradicional churrería también lo encontrarás, es ese sándwich hecho con la misma masa del churro con helado artesanal de sabores como chocolate, vainilla, fresa, galleta, nuez y queso con zarzamora.

Tu churro, espolvoreado con azúcar sola o acompañada de canela, también puedes comerlo con cajeta, chocolate o leche condensada, sumergirlo en cualquiera de estas tres dulces opciones y llevarlo a tu paladar causando una auténtica bomba de sabor.

Y como en El Moro lo que buscan es dejar el mejor sabor de boca a los clientes, puedes elegir entre las malteadas, el café americano o con leche, servida desde lo alto para provocar espuma, si es que el chocolate no se posiciona como tu bebida favorita para comer tu churro.

Bueno y quizá después de todo te preguntarás por qué lleva ese nombre, pues bien, surgió como muchas cosas a partir de una leyenda, la de un árabe que era conocido como “el moro” y que vendía sus churros en un carrito, de la misma forma en que comenzó la historia de este emblemático lugar.

Han pasado 81 años desde que El Moro trajo desde España la receta para hacer los churros, desde que trajo un poco de la gastronomía de ese lejano país para hacerla parte de una tradición que los mexicanos disfrutamos acompañada de un buen chocolate caliente, sentados ante las mesas de este histórico lugar, viendo pasar la vida por el eje central.

Sucursales: Mercado Roma, Querétaro 225.

Dentro del Palacio de Hierro Polanco, Moliere 222.

Cuauhtémoc, Río Lerma 167.

Horarios: Abre los 365 días del año, las 24 horas del día.

Facebook: Churrería El Moro

Fotografías tomadas de Facebook / csz

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